La presencia de estas manifestaciones buco-dentales pueden conllevar molestias y/o dolor oral, impidiendo una correcta alimentación; pero además pueden empeorar el pronóstico de la diabetes ya que, frecuentemente alteran, repercuten y agravan procesos que afectan ciertos órganos. Es muy interesante darnos cuenta de que el conocimiento de estas manifestaciones puede alertar al odontólogo de la existencia de un paciente diabético sin diagnosticar.